2007/04/23

Una rabieta cualquiera [2]

Al parecer, no me expresé correctamente en el texto anterior, me perdí entre justificaciones y cabreos y dejé a un lado lo que realmente quería decir y que poco tiene que ver con la niñería del último examen.

Al margen de la justicia o injusticia de dicho examen, cuya opinión quedará clara al acabar éste, el texto era más una crítica al sistema de educación y a la forma de llevar las clases de los profesores, algo que ya comentamos en su día en Túnez, sin calentones de por medio.

Yo, en mi afán de clasificación y división, tengo planteadas, cómo no, dos formas simples y básicas de estudiar: de memoria o por lógica. Siendo la mejor sin duda una que contenga las dos en sus debidas proporciones.

Para explicarlo rápidamente, más que nada porque el metro me llama, pondré el ejemplo de Filosofía, donde nadie conseguirá más de un 8 estudiando la materia de memoria y soltándola como si una grabadora fuera. Pero donde tampoco nadie llegará a sacar más de 6 improvisando. El que quiera peces, que se moje el culo, y aquí no van a conseguir nada quienes tengan una memoria prodigiosa ni quienes resulten extremadamente locuaces. Dejando las razones por las que lo sean a un lado.

Lohitzune e Illaro me han comentado este mediodía que de si la gente no sabe escribir un texto en euskera con 17 años, milagros no se pueden hacer en los 6 meses que quedan. Estoy totalmente de acuerdo con ello, y por eso no lo pretendo. También han dicho que la única forma de aprender a escribir bien, es leer mucho. Algo que no puedo negar, aunque no creo que sea la única. Desde tercero no recuero haber entregado ninguna redacción en euskera, mas no puedo quitarme de la cabeza los diferentes verbos, los análisis de las frases y demás gramática. Es curioso como nos preocupamos por perfeccionar un idioma que realmente conocemos. Nos dedicamos a “estudiar” detalles y pequeñas curiosidades, fallos tontos, para no cometerlos cuando desconocemos el significado de la palabra coherencia. No creo que un examen oral o la simple presentación de un comentario sea una forma válida de evaluación, ya que estaría beneficiando al grupo antes mencionado de los locuaces, en detrimento de quienes estudian de memoria. Por ello creo que el modelo ideal de examen sería uno que intercalara ambas facetas, para que haya que estudiar y memorizar, pero que sirva de algo la práctica también. El día de mañana nadie se va a fijar si meto una “z” donde no debería si tartamudeo al terminar una frase. Y esto es algo que yo hago, creyéndome suficiente capaz de mantener una conversación en euskera.

Por tratarse de una Ikastola se da por supuesto que nuestro nivel de euskera debería estar a la altura del castellano o incluso por encima de él, dejando en el barro al inglés. Algo que, por vergonzoso que resulte, y de lo que poco orgullo debemos esperar, no se da en absoluto. En una de las discusiones ha surgido que no tendría sentido aprender ahora mismo el “I am” en inglés. Claramente carecería de sentido alguno y supondría un atraso, pero el matiz a tener en cuenta es que en euskera nunca nos lo han explicado, suponiendo que ya lo sabíamos. Y es cierto, pero después de 10 años sin utilizarlo se olvida.

Cambiando de tercio, y por no extenderme todavía más con la misma materia, en lengua seguimos la misma tónica. Llevamos todo el curso pasado y parte de éste estudiando diferentes formas de analizar y dividir un texto, de reconocer las palabras. Pero siempre de forma esquemática y para nada útil. Aunque, dejando, por el tipo de examen una ventana abierta a la improvisación.

¿Qué es lo que yo quiero entonces? A parte de poner a parir a todo el mundo por la famosa razón de porquesí. Me gustaría, dejando volar mi imaginación que en clase nos impulsaran a actividades como estudiantes.elpais.es o nos inviten a montar un programa de radio. Tendríamos que analizar y criticar textos igualmente, pero con una función y objetivos concretos, no por puro placer. Me encantaría que en vez de verlo todo como una mala película en Historia, donde no hacemos más que recibir montones de información, grabarlos y formatear al día siguiente, quedando únicamente los sectores mal borrados, organizáramos discusiones. En vez de ver la Guerra Civil como algo que sucedió hace casi un siglo, me resultaría mucho más interesante que algunos fuéramos republicanos, otros anarquistas, que formáramos columnas… que nos tuviéramos que informar de qué creemos y convencer después al resto de nuestros convencimientos. Ahora mismo recuerdo más de un trabajo sobre la Internacional que tuve que hacer el año pasado que del examen que hice la semana pasada. Aunque me aburrí soberanamente con el primero también, al menos tenía un aliciente mayor que el simple hecho de vomitarlo indebidamente en hora y media.

Un cúmulo de despropósitos sin fundamento alguno viendo el sistema que han mamado nuestros padres, el que estamos sufriendo nosotros y el que nos viene encima con Bolonia a la vuelta de la esquina. ¿Qué queda entonces? Pataletas, pataletas y más pataletas. Llevándonos por el camino horas de ocio y alguna que otra de estudio.

No hay comentarios: