2007/04/23

Patas arriba – La escuela del mundo al revés

Eduardo Galeano

Págs. 73-74

“Y las violaciones, ¿no son, acaso, ritos que por la violencia celebran este hecho? El violador no busca, ni encuentra, placer: necesita someter. La violación graba a fuego una marca de propiedad en el anca de la víctima, y es la expresión más brutal del carácter fálico del poder, desde siempre expresado por la flecha, la espada, el fusil, el cañón, el misil y otras erecciones. En los Estados unidos, se viola a una mujer cada seis minutos. En México, una cada nueve minutos. Dice una mujer mexicana:

- No hay diferencia ante ser violada o atropellada por un camión, salvo que después los hombres te preguntan si te gustó.

[…] En su mayoría, las violadas callan por miedo. Muchas niñas, violadas en sus casas, van a parar a la calle. […] Deci Lélia, catorce años […] :

- Todos roban. Yo robo y me roban.

Cuando Léila trabaja, vendiendo su cuerpo, le pagan poco o le pagan pegándole. Y cuando roba, los policías le roban lo que ella roba, y además le roban el cuerpo.

Dice Angéica, dieciséis años, arrojada a las calles de la ciudad de México:

- Le dije a mi mamá que mi hermano había abusado de mí, y ella me corrió de la casa. Ahora vivo con un chavo, y estoy embarazada. Él dice que me va a apoyar, si tengo niño. Si tengo niña, no dice.”

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