2007/05/05

El Guggenheim, en la “Pole position”

De la mano de de José María Romera llega también “El Guggenheim, en la Pole position”, y mi comentario, ¡cómo no!

José Mª Romera nos hace plantearnos, mediante este texto en forma de artículo de opinión, la interpretación que hoy en día hacemos, hacen los entendidos, del arte.

Antaño, el acceso a museos y exposiciones estaba limitado a obras con gran trabajo detrás, horas de dedicación para concebirse, perfeccionarse y, por último, darse a conocer. Siempre realizadas por manos excepcionales. De gran trasfondo sentimental, social o político.

Los tiempos han cambiado, y con ellos la concepción del arte. El trabajo empleado en las obras ha sido desterrado para primar la historia que el autor cuente sobre ellas. Así pues, una simple taza de váter puede constituir un elemento de admiración para masas.

Utensilios de uso habitual son valorados por críticos y medios de comunicación, tras la debida explicación por parte de quien, como ya famoso autor, los presenta. De lo contrario, no serán más que desvaríos de un pobre loco inconsciente que osa introducir, como bien ha enumerado el autor, un boli Bic, flexo o una fregona en un museo. ¡Habrase visto tamaña desfachatez!

Hay, sin embargo, quien queda estupefacto ante tales maravillas. Yo no puedo evitar la comparación con cierto rey fantástico que se paseaba desnudo ante sus súbditos, fruto del engaño que dos hábiles jóvenes habían perpetrado. Quizá sea hora de que algún niño estire el dedo índice de entre la multitud para gritar: ¡eso lo sé hacer yo también!

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