2007/08/17

La espera del caos

Todo cuanto sucede en esta dimensión que nos ha tocado disfrutar está regido por reglas preestablecidas, por procedimientos lógicos, determinados. Tenemos la capacidad de explicar por diversas teorías, englobadas en la religión denominada ciencia, las causas y los hechos, e incluso los efectos. Si algo se escapa de nuestro entendimiento, no tiene otra razón de ser que la falta de tiempo. Con él y la de debida evolución lograremos en un futuro conprenderlo. Es éste el paradigma, la dinámica que ha seguido nuestra especie durante unos cuantos años. Más que la especie, quizá deberíamos afirmar que lo ha hecho la rama de la cual ha surgido la cultura occidental. Pero ¿y si hubiera situaciones que, simplemente, no pueden clasificarse? ¿Qué sucedería si el azar dictara también qué pasa? ¿Si nuestra mente es tan limitada como para no alcanzar nunca el grado necesario?

Hace años empezaron ya a plantearse situaciones, realidades en las que el caos juega, junto con el determinismo, un papel primordial. Marcos donde la complejidad de las variables hace imposible la total comprensión. Prigogine, entre otros muchos, ponía como ejemplos las formas que toma el humo de un cigarro o la predicción metereológica para afirmar que “debido a la incidencia del azar, las predicciones que se hagan sobre futuros acontecimientos sólo pueden ser probabilísticos” [1]. Es decir, podemos prever hasta cierto punto el tiempo que hará mañana, pero debemos dejar siempre la puerta abierta a cambios que se escapen de nuestras manos.

Dicho de otra manera: dentro de nuestro orden establecido caben factores capaces de alterarnos el sistema completamente. Así, ”la teoría del caos [...] muestra en primer lugar que los procesos de la realidad (incluída la realidad psíquica) son circulares, es decir, forman ?bucles? o circuitos cerrados de retroalimentación. Para explicarlos se puede entonces comenzar desde cualquier punto del proceso, supongamos A. Se parte de un estado de equilibrio: este estado se rompe porque el sistema recibe alguna influencia externa bajo la forma de energía o información, con lo cual pasa a un estado de desequilibrio. La experiencia revela que este estado de desequilibrio no puede sostenerse por mucho tiempo, y que pronto intentará un reequilibramiento, que puede seguir dos rutas alternativas a partir de un punto de bifurcación.” [2]

Éste es el punto divertido de la cuestión. Una vez llegado al punto de desequilibrio y la necesidad de reorganización, el sistema puede tomar tanto el camino de la “retroalimentación negativa” como el de la positiva. En el primer caso, volverá a su estado inicial, neutralizando en cierta manera los cambios que lo habían desestabilizado. En el segundo, por el contrario, se desestructurará completamente, reorganizándose y formando un sistema nuevo, fruto del anterior y de la experiencia adquirida. Es ésta la base de la evolución, ya que, “requiere inestabilidad, irreversibilidad y la posibilidad de dar sentido a los pequeños acontecimientos para que se produzca un cambio de estructuras” [3].

Puesto que la rama púramente física me pilla ligeraente a desmano, intentaré compararlo, extrapolarlo, utilizarlo en la psicología. Por utilizar un término más llano, dado que de psicologo tengo poco, en una relación.

El conocimiento de una persona constituye un camino largo, a menudo inexpugnable. Con el tiempo, el análisis consciente o inconsciente de sus reacciones y actitudes, las conversaciones donde intercambiar opiniones... vamos haciéndonos una idea cada vez más aproximada, vamos escribiendo, sin saberlo, una teoría que determina su comportamiento. En el momento en que una actitud inesperada, caótica, entra en juego, la relación se desestabiliza. Pudiendo entonces aprender de ello a través del análisis, viendo las sensaciones que nos ha producido. O bien borrar el hecho, ignorar por qué ha sucedido, reaccionar de acuerdo con la idea preestablecida.

“Cuando aprendáis a aceptar en lugar de esperar, tendréis menos decepciones.” [4]

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[1] La teoría del caos - Pablo Cazau
[2] La teoría del caos - Pablo Cazau
[2] La teoría del caos - Pablo Cazau
[3] El caballero de la armadura oxidada – Robert Fisher

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