2008/01/19

Dividendos


Este último año y medio ha sido bastante movidito, física y económicamente. He trabajado en bastantes cosas y gastado en otras tantas. A lo largo de los meses cercanos una incómoda sensación de estar gastando más de lo que tenía ha ido creciendo en mi, ya que realmente no sabía de cuanto dinero disponía. Sentía que estaba derrochando sin mayor preocupación. Ingresos, extracciones, reintegros, transferencias... el baile entre cuentas me impedía seguir el hilo.

Ayer, aprovechando que todavía tenía que despertar para hacer algo, y ya que recientemente he liquidado practicamente todas las deudas, a favor y en contra, decidí ingresar el efectivo que tenía en casa y echar un ojo a los últimos movimientos. Para mi sorpresa, comprobé que he gastado sólo mil seiscientos euros, ciento ocho al mes de media. No sólo eso, sino que en lugar de estar en negativo, conmigo mismo, tengo ganancias. Dispongo de dos cuentas con acceso y otra en común con mis hermanos que yo no administro. Una de ellas es la de la tarjeta, la que se mueve. La otra es una libreta de ahorros, de donde me tengo prohibido extraer dinero, salvo para circunstancias especiales. A ésta segunda le debía, y está saldado. Eso en claro, es decir, sin contar los beneficios y gastos que no han pasado por el banco, el dinero negro que diríamos.

Puedo decir que he cerrado el ejercicio de los últimos quince meses con un superávit de seiscientos euros. No es mucho, en vista de la reciente subida de precios y si echamos un vistazo a mi consumo medio. Más teniendo en cuenta que me tiene que durar, a poder ser, hasta verano. Pero es mucho más de lo que me esperaba, y me permite trabajar un poquillo menos por un tiempo.

Hasta ahora he podido vivir como un campeón, para qué engañarnos. Esperemos poder seguir así.

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