2007/11/18

Aprender, sufrir

¿Qué sentido tienen los sueños? ¿Cuál es su fin? Alimentar ilusiones imposibles, perpetuar frustraciones, recordar fracasos. Aderezarlos con esperanza y desconcierto. Transmistir desgana, apatía. Facilitar al frío el acceso al interior, engordar la cuenta corriente de doña soledad. Incomodar la existencia, complicar la concentración. Distraer la atención, inmortalizar las eternas dudas, aquellas que atormentan y ocupan los pensamientos “full time”.


Hay quien dice que son un mecanismo de aprendizaje, que con ellos repasamos y asimilamos cuanto en el día nos ha sucedido. Puede que sea verdad. Pues los peores tienen un detonante común, situaciones con un periodo amplio, pero de igual base. Así y todo, ¿cómo entender la relación? ¿cómo saber su significado si lo que muestran son imposibles, imperpetrables? No sería complicado si lo que nos mostraran fuera creíble, lógico, plausible. Resultan absolutamente irreales, pero, se basan en acontecimientos irrealizables. Refuerzan el desamparo, la soledad, el desengaño...

Si aprender supone sufrir, espero asimilar pronto el mensaje.

El libro


Un no: un sí temeroso. Ojos huidizos. Manos nerviosas, juguetonas, inquietas. Dientes mordisqueando los labios. Dedos enredados entre mechones de cabello. Piernas, largas, entrecruzadas. Cuerpo encogido, aunando fuerzas, personalidad, seguridad. Un sí: un no rotundo. Mirada fija, pícara, provocativa. Convicción en los movimientos. Gestos marcados, atractivos, atrayentes. Sonrisa Celestial. Olor de ensueño. Cruel prohibición. Naturalidad en cada rasgo, facción.

¿Alguien tiene el libro donde entender a las mujeres de este siglo? O, en su defecto, el link para descargarlo.

2007/11/17

Tú tenías

Tú tenías un lunar. Único. Perfecto. No recuerdo dónde estaba. Oculto. Era pequeño. Una circunferencia perfecta. Cuando al abrir los ojos se aparecía ante mí, la palabra “felicidad” se ordenaba en la cabeza. La vida tomaba sentido, se definía. Aquello era estar vivo. Pequeño. Frágil. Delicado como una princesa. De esas que se mueren de nostalgia si están lejos de su reino [1]. Nostalgia. Parecía intocable. Daba miedo acercarse. Intentar alcanzar el sueño. Símbolo de satisfacción. Seguridad. Te tenía cerca. Eras tú. Ahí. Y estaba yo. No otro. Yo. Aún, con los ojos cerrados ese punto, tu punto, se dibujaba en mi sien. Taladraba mi cráneo. Más tarde, quedaba cubierto. A buen resguardo. Oculto. Protegido. Ansiado. Ansiaba verlo. Sentí ansiarlo todo, pues todo era mi vida [2].


Alguien dijo que las cosas existen porque alguien piensa en ellas, y no al revés [3]. Entonces tú existes, tu lunar existe. Ansío cada noche teneros. Existís en mis recuerdos, llenáis mis pensamientos, saturáis mis sueños.

Tú tenías un lunar. Tenías.

“Yo no tengo en quien pensar. Tenía, pero hace tiempo, ahora ya no tengo más.”
Los ejes de mi carreta - Atahualpa Yupanqui

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[1] Princesas
[2] La vi – Paso a paso
[3] Princesas

Lloro por dentro

Te crees con derecho para juzgar, para decidir sobre la vida. Para asignar preocupaciones, calificarlas y clasificarlas. Igualas la incertidumbre del día veinte con el color de una simple camiseta. El destino de un viaje con el sueño de poder hacerlo. Juegas con las vidas, a sabiendas de que la tuya está perpetuada. Ignoras los sentimientos, los problemas y las discusiones. No sabes qué es el sufrimiento, te limitas a producirlo y venderlo en pequeñas dosis. Tu existencia no entiende de límites, nunca ha llegado a ellos.


Me da rabia, tengo los puños cargados de odio. Lágrimas de impotencia recorren mis mejillas, como gotas de lluvia unidas en una hoja, huyen de mi rostro. Los ojos rojos, húmedos, nublan el paisaje, distorsionan mi realidad, la muestra más clara que nunca, incierta, indefinida. Sentado en el metro, con la soga al cuello, presión en mi laringe, llantos en el corazón, han huído de mi garganta, para no molestar al resto de viajerxs. El sol resalta sus figuras alrededor, a mí ya no me ilumina.

Hijx de puta, valiente hijx de puta. ¿Quién hostias te crees que eres? ¿¡Eh!?

Dejame decirte una cosa: no quiero morir en vida, ¡no voy a morir en vida! ¿¡Me oyes!?

Todas las noche lloro por dentro, la injusticia me ataca y el desamparo se adueña de mí. Tiemblo de soledad entre las frías sábanas, gritan mis ventrículos. Pero, al cerrar los ojos, mi cabeza me muestra una salida, los sueños me enseñan una alternativa. Recobro fuerzas para desfigurarte la cara a puñetazos, para destrozarte esa sonrisa de suficiencia, de poder, para ver la sangre correr por tu pecho. Mientras la ilusión siga visitándome cada noche, las lágrimas derramadas tendrán una razón de ser.

2007/11/14

Kit básico de supervivencia

-Bolígrafos, unos cuantos azules y alguno rojo
-Lapiceros y gomas de borrar
-Folios sucios y cuaderno de paranoias, por si acaso
-Lectura: un libro, artículos y ejercicios
-Películas y documentales, por si las moscas
-CD de Ubuntu
-Tabaco, papel, cartones y mecheros, muchos mecheros
-Calculadora
-Compás, ecuadra y cartabón
-Sombra de ojos
-Rotuladores permanentes: gordo y de punta fina
-Un par de pendrives
-Cutter
-Tornillos
-Condones
-Baraja de cartas
-Muñequeras, un par
-Cargador del movil
-Cargador del mp3
-Celo
-Tijeras
-Cable de red
-Buff
-Kleenex
-Una hoja pintorrojeada, llena de tachones, emborronada por la lluvia y en estado de semidescomposición para no olvidar
-Una chaqueta gorda
-Contenedor espacioso y cómodo
-La cabeza, a poder ser entre los hombros
-Calzado cómodo y ya está todo listo para ir a cualquier parte