Soy insignificante, no merezco el mínimo aprecio, ni aprecio ni compasión. No valgo ni la preocupación de lxs que se me acercan. Se me acercan, me preguntan, me abrazan, se interesan. ¿Qué les puedo decir yo? Mentiras, nada más. No tengo valor para contarles qué he hecho. Ya no soy persona, eso no lo hace una persona. Eso no lo hace un ser racional.

Pero ¿quién es racional? En una situación así, ¿quién habría aguantado? Al fin y al cabo, es natural, ¿no? Es instinto. Estando en la misma situación posiblemente también... ¡No! Habría aguantado, seguro. No puedo verle, no voy a poder mirarle a la cara. No puedo ser tan descaradx. ¿Qué le digo? Nada, no puedo decirle nada. Mejor me voy, huyo.
Pero, no puedo tirarlo todo por la borda, no son dos días. Al fin y al cabo, tampoco fue para tanto, realmente no llegó a pasar nada importante. Ya he escarmentado. No podía saber qué se sentía, nunca lo había hecho. Ahora lo sé, ahora sé que no es algo de agrado.
Algún día, más tranquilx, con las cosas más calmadas, con las ideas más claras, se lo contaré.
Por donde rularía tu cabeza, por donde volarían tus pensamientos, cuando escribías esto, miedo das, jajajajaja
ResponderEliminar