
Pero, ¿qué necesidad hay de tomar una actitud destructiva ante esta nueva situación? Tenemos una parte del cráneo relleno de materia viscosa, materia que sirve para hacer uso de la memoria, para jugar con ella y volverla selectiva. No resulta tan difícil discernir entre unos recuerdos y otros. Creo yo que valorar lo que merece ser salvado y tirar a la basura lo realmente traumático está al alcance de cualquier persona. Con esto digo que es posible crearse una nueva personaliad a partir de lo bueno, mejorando lo que consideramos malo. Por muy frustrante que fuera nuestra realidad, partes aprovechables tiene que haber. Relaciones que merezcan la pena, conocimientos adquiridos, experiencia. No hay que renegar y atarcar indiscriminadamante todo aquello que nos recuerde qué somos realmente, como si de un plumazo pudieramos hacer desaparecer nuestras fobias y miedos.
Un cambio diametralmente opuesto que nos lleve a ocupar el lugar que antes correspondía a éstos, no soluciona nada. Una actitud forzada por la creencia de una imagen distorsionada no es vía para el reencuentro. Por mucho que lo detestemos, antes o después llegará a nosotros algo que nos traiga el pasado a la punta de la nariz. Esa ilusión temporal caerá como una losa sobre nuestro corazón si no hemos logrado solventar nuestros complejos, volverá a aflorar el pánico y una vez más la respuesta será un acto memorizado a base de repeticiones. Prepotencia, agresividad...
¿Un “pringao” convertido a sí mismo? Pase, adelante.
¿Un “pringao” vuelto chulo de barrio, prepotente, agresivo, ignorante, superficial, engreído...? Ya sabe dónde está la puerta.
Soberbia - La taberna de moe
No hay comentarios:
Publicar un comentario